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Carlos Porto
La crisis medioambiental es la mayor manifestación de la crisis del conocimiento”
martes 19 de febrero de 2008

El brasileño Carlos Porto, doctor en geografía, considera que la crisis medioambiental es la mayor manifestación de la crisis del conocimiento y del modo de producción mundial, una crisis surgida a partir de la extremada especialización de la “ciencia hegemónica” que impide el “diálogo” entre las distintas disciplinas del conocimiento.

Este martes 19 Porto abrió el encuentro Construcción de la Sustentabilidad desde la Visión de los Pueblos Indígenas de Latinoamérica, auspiciado por el Ministerio de Desarrollo Rural, el Postgrado del Instituto de Ecología de la UMSA, Agruco, la Cooperación Suiza para el Desarrollo y Cooperando y Apoyando el Desarrollo Endógeno.

El contexto en que se debe desarrollar el nuevo conocimiento a nivel mundial está dado por la problemática medioambiental, dice Porto, quien introduce en ese marco a la expansión de la revolución verde (monocultivos que absorben zonas boscosas y sabanas), el desperdicio del agua, la pérdida de la biodiversidad, la devastación de la amazonia y la explosión del fenómeno urbano.

Ese panorama obliga al ser humano y a la ciencia creada por éste a un cambio civilizatorio, es decir, a largo plazo. Porto advierte que la crisis ambiental es precisamente la mayor manifestación de la crisis del conocimiento porque se ha creado una especialización absoluta que impide el diálogo, por ejemplo, entre la ecología y la economía. El SI-PIEB conversó con el doctor Carlos Walter Porto y esta es la entrevista.

Usted plantea que la problemática ambiental trae nuevos desafíos a la producción de nuevo conocimiento…
La primera constatación es que los problemas ambientales que amenazan al planeta son producto también de una racionalidad científica presente en estos procesos de degradación. La ciencia siempre muestra su aspecto benéfico, como algo necesariamente emancipador y liberador para los humanos, pero tenemos que ver también que hay productos de la ciencia que son malos, como la bomba atómica. A la vez esta visión científica predominante, sobre todo de matriz europea, descalificó otras formas de conocimiento en todo el mundo. A partir del supuesto de que existe un conocimiento universal o atópico, que no pertenece a un lugar, se olvidan que invaden lugares del mundo donde hay conocimientos pasibles de ser universalizados. Entonces mucha de esta universalidad es posible a partir de los saberes que los pueblos desarrollaron para poder vivir.

Todo ser vivo tiene poros en la piel, tiene ojos, boca, nariz, eso significa que existen porque son abiertos y dependen del medioambiente, de intercambiar energía y materia. La ciencia occidental fragmentó a todos esos seres vivos, sin tomar en cuenta que para vivir deben tener un intercambio con el ambiente, esas ideas planteadas en las cosmologías desarrolladas por las múltiples culturas fueron descalificadas por la ciencia europea. Yo digo que hay una dimensión colonial subyacente en la ciencia occidental pues ha calificado a ese saber como el único saber digno y merecedor de respeto. Se trata de una colonialidad que sobrevivió al fin del colonialismo y que está presente como una colonialidad del saber.

¿Usted cuestiona el resultado de la indagación científica o el uso que se ha hecho desde la racionalidad capitalista de ese producto?
Sólo hay ciencia si es practicada (o su producto usado) por algún ser humano, por un ser vivo que practique este conocimiento. La ciencia forma parte de las relaciones sociales de poder. Como si pudiese haber una ciencia neutra que podemos usar para el bien o el mal. Hay una observación de un indígena brasileño llamado Airton Krenak, de una comunidad pequeña, no más de 300 indígenas, quien dijo “nosotros tenemos que saber trocar (intercambiar) todo conocimiento que existe, por ejemplo las nuevas ciencias y técnicas pueden ser usadas por nosotros, no es ningún problema”. El conocimiento europeo es válido, la crítica al conocimiento europeo no es contra el hecho de que los europeos produzcan conocimiento. El problema es el eurocentrismo, cuando se sienten el centro del mundo, ahí se ignora y se olvida otras formas de conocimiento.

¿Qué pasa con la subjetividad que implica esta primacía de los sentidos (en el conocimiento de los pueblos indígenas)? Se puede decir que tanto para la llamada ciencia hegemónica como para la de nuestros pueblos, ¿la práctica es el criterio de la verdad?
Sí, la práctica es el criterio de las cosas que acontecen, la materialidad del mundo me parece un punto de vista fundamental. Esos otros conocimientos (de los pueblos indígenas campesinos) me parecen fundamentales, no hay ser vivo que no sepa (conozca), un animal o una bacteria necesita saber sentir por el olor, el sabor viene a través de la lengua. La ciencia intentó separar el saber de los sentimientos, son cosas que caminan juntas, me parece que los nuevos paradigmas tienen que recomponer ese diálogo de la ciencia y de las emociones.

Al final, el conocimiento científico es un avance del conocimiento sensorial, entonces ¿cómo ese conocimiento de nuestros pueblos puede avanzar para hacerse universal?
Me parece que lo fundamental es que la gente esté abierta a eso que llamamos diálogo de saberes, la visión eurocéntrica acabó en subordinar y subalternizar a los otros conocimientos. La primera cuestión es que se debe partir del presupuesto de que todo ser es incompleto, ese carácter inacabado de los seres es fundamental. Todo ser es incompleto y depende del otro para existir, ésa es la dimensión de la cultura. Ese mensaje lo vamos a encontrar mucho más fuerte en las cosmologías indígenas de las poblaciones africanas, son más fuertes que en las tradiciones hegemónicas.

¿Dónde se está desarrollando ya este nuevo tipo de conocimiento?
Hay varias experiencias de indígenas cunas en Panamá, hay otra experiencia fantástica en Ecuador, la Universidad Intercultural de las Nacionalidades y Pueblos Indígenas, hay experiencias fantásticas en todo el mundo inclusive con las tecnologías elegidas por estas poblaciones porque no se trata de negar las contribuciones del ser humano nacido en Europa. Airton me decía que podemos usar la Internet para denunciar que se está derrumbando el bosque; la teoría cuántica está mucho más cercana del pensamiento aymara que de la tradición científica, la idea es que las cosas existen por medio de relaciones. La gente debe entender que impulsar los diálogos y saberes se pone en contra de cualquier centrismo, hay que percibir que el nuevo patrimonio de la humanidad es la diversidad.

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