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Urgen estudios sobre los efectos de plaguicidas
miércoles 28 de enero de 2009

Once personas murieron intoxicadas mientras dormían, la semana pasada, en un depósito de plaguicidas en la comunidad de Japo K’asa, en el municipio de San Lucas (Chuquisaca), según reportó la prensa. Al parecer uno de los botellones de la sustancia usada para “curar” los cultivos de ají se derramó en la habitación, y fue inhalada por las víctimas.

Aunque se trata de un caso extraordinario, el hecho vuelve a llamar la atención de estudiosos y activistas contra los plaguicidas. Los efectos del uso de plaguicidas en la salud humana no se han estudiado a profundidad en el país, sin embargo se verifica la existencia de síntomas extraños que comienzan a aparecer en zonas agropecuarias y de cultivos intensivos.

El gerente general de Plagbol y especialista en salud ocupacional y ambiental, Guido Condarco, explicó que a su oficina llegan pedidos de ayuda e información de personas y autoridades municipales del norte de Santa Cruz. Desde las localidades de San Pedro, San Julián, Guarayos y poblaciones del Beni se ha reportado el incremento de abortos, malformaciones, casos de cáncer, enfermedades dermatológicas y otras cuyo origen desencadenante se desconoce.

Condarco dice que algunos plaguicidas se metabolizan en 24 horas, mientras que otros pueden tardar hasta 20 años en el medio ambiente.

Plagbol ha hecho gestiones para introducir la intoxicación por plaguicidas dentro del monitoreo del Sistema de Vigilancia Epidemiológica en Salud, con el propósito de contar con información sistematizada y científica sobre el tema. Los primeros resultados se esperan para dentro de tres o cuatro años.

El doctor Condarco, también especialista en toxicología laboral, explicó que a nivel internacional los estudios científicos han detectado neurotoxicidad, efectos en el sistema endócrino y el sistema reproductivo, enfermedades crónicas y algunas malformaciones.

En Bolivia se ha avanzado en investigaciones de genotoxicidad (daño en el material genético) en trabajadores agrícolas y se sabe que la exposición a los plaguicidas aumenta la probabilidad de tener lesiones crónicas.

Sin embargo no existe mayor investigación para dimensionar el daño de los plaguicidas al ser humano. En muchos países se conoce a los efectos en la salud como “enfermedades silenciosas” porque no se perciben y sólo se sienten sus efectos cuando el mal ha avanzado.

“El problema es que hacer investigación es caro. En este momento está sujeto a ayudas internacionales de gobiernos amigos que pueden cooperar”, dice Condarco. Pero la investigación no sólo debe ver los efectos en los seres humanos, tampoco se ha profundizado en el estudio de las secuelas que causan los plaguicidas a los campos de cultivos. Tan sólo se sabe que provoca un daño irreparable en los suelos, que más temprano que tarde comienzan un proceso de desertificación.

La campaña
La representante de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (REP-AL) en Bolivia, Tania Santiváñez, explicó que la campaña de prohibición de los plaguicidas extremadamente tóxicos se inició a fines de 2007 en Bolivia.

En esa oportunidad se presentó la investigación sobre sustancias Ia e Ib, caracterizados por su mayor toxicidad según la Organización Mundial de la Salud que clasifica a las sustancias de acuerdo a la Dosis letal media (DL-50) del ingrediente activo.

Estos plaguicidas, generalmente tóxicos, tienen un envase de etiqueta roja y se sabe que el ingrediente activo (señalado por el DL-50) ocasiona la muerte del 50 por ciento de una población de animales de laboratorio.

Santiváñez dice que el resultado de un año de campaña es que el tema se ha puesto en agenda de las autoridades gubernamentales y de la población. “Es la única manera en que evitaremos problemas de salud y medioambientales, y podremos hablar realmente de una soberanía alimentaria”, comentó.

Tanto Condarco como Santiváñez participan de la Reunión Internacional de “Prohibición de plaguicidas extremada y altamente tóxicos para la soberanía alimentaria de Bolivia”, junto a representantes de países de Latinoamérica que socializarán sus experiencias en este encuentro. El encuentro está organizado por la RAP-AL Bolivia y el Centro de Estudios e Investigación en Impactos Socioambientales (CEISSA).

Contacto:
Para cualquier información adicional, Tania Santiváñez puede ser contactada en el correo tsantiva@entelnet.bo. El doctor Guido Condarco está en el correo gcondarco@plagbol.org.bo  

Foto: Manu Rincón

 





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