La gestión de la participación popular en Bolivia, Venezuela y Ecuador fue el tema de debate, crítica y polémica en la segunda jornada del seminario internacional “Las reformas del Estado en los países andino-amazónicos: Poderes, territorios,sociedades”, que concluye hoy en el auditorio del Museo de Etnografía y Folklore (MUSEF).
El cuarto panel del encuentro, denominado Participación popular: movimientos sociales y gobiernos se realizó durante la tarde del jueves, con la participación de los expositores Franklin Ramírez de Ecuador, Reinaldo Iturriza de Venezuela y Carlos Hugo Molina de Bolivia.
En su exposición La revolución ciudadana y las tensiones de la participación popular, Ramírez comentó que la legalidad ecuatoriana recoge planteamientos de una democracia directa, una democracia participativa o deliberativa y una democracia asociativa o corporativa.
El estudioso mostró que, sin embargo, todo el andamiaje institucional participativo tiene frente a sí a una sociedad desmovilizada y replegada a otras esferas. Las estadísticas muestran un descenso en la participación local y en la movilización social.
Para hablar sobre Venezuela, el investigador Reinaldo Iturriza dio la conferencia Movimiento popular y gobierno bolivariano: interpelación, empoderamiento, cooptación. La ponencia ilustró con ejemplos concretos que a pesar de que hay una relación de identidad entre “gobierno popular y movimientos populares”, esa relación de es bastante conflictiva.
La relación tensa se muestra al interior mismo del “chavismo”. El “chavismo popular” y el “chavismo conservador” han entrado en pugnas, pero eso no ha impedido que el Estado impulse la creación de comités populares.
El moderador David Recondo resumió las intervenciones de ambos investigadores con la afirmación “cuanto más anuncia normas el Estado para establecer la participación en el poder político, menos se participa”.
El turno de Carlos Hugo Molina, para hablar sobre Los alcances de la participación popular en la ejecución de políticas públicas y la consolidación del poder, provocó mayores consultas del público en el momento de apertura al auditorio.
Molina, ideólogo de la legislación de participación popular en el país, planteó varias interrogantes sobre la gestión o administración de esta política. ¿Hasta dónde es posible la participación en procesos de descentralización?, ¿quién hace qué cosa en la ejecución de la descentralización?, ¿cómo se definen los actores? Fueron algunas de las cuestionantes.
Para cerrar el panel, Recondo dejó abierta la consulta acerca de si el ejercicio político no es el eslabón perdido en este proceso de la descentralización, la política como capacidad de conseguir consensos en torno al modelo de estado, formas de participación y gestión.