DESTACAMOS >>> 
  • El PIEB inició un recorrido por su historia que en breve habrá cobrado 20 años, e invita a participar de él a través de la ventana especial en el lateral derecho del portal.
  • El PIEB inició un recorrido por su historia que en breve habrá cobrado 20 años, e invita a participar de él a través de la ventana especial en el lateral derecho del portal.
 
MÁS NOTICIAS
En Bolivia hay 87 especies de palmeras nativas
/Medio Ambiente • 2008-05-21 | La bióloga Mónica Moraes Ramírez ha investigado y documentado distintos aspectos de las palmeras nativas por más de 20 años. Su más reciente estudio, preparado para ingresar como académica de número a la Academia Nacional de Ciencias, analiza la influencia de de la evolución biogeográfica del país en la distribución de las palmeras nativas.

Ella participó en una veintena de proyectos de investigación financiados por la cooperación internacional, y tiene cerca de 80 publicaciones sobre palmeras, respaldadas por colecciones científicas. Ese trabajo contribuyó a que el conocimiento acumulado se sistematizara dentro del país, sin tener que sacar las colecciones a herbarios o centros de investigación del exterior. La especialista en botánica trabaja ahora en documentar esas colecciones científicas. “En 1986 teníamos 350 palmeras representativas del país, no sólo en Bolivia sino en el mundo, ahora tenemos 3.500 colecciones solamente en el Herbario Nacional de La Paz”.

Moraes habla con orgullo de sus estudiantes de tesis, algo más de 40, porque han empezado a proyectar especialidades acerca de cuántas especies de palmeras existen en Bolivia, qué usos tienen, cuál es su distribución geográfica, cuál es su ecología, qué tipo de amenazas tienen e inclusive sobre sus niveles productivos.

Hasta el momento se han identificado 87 especies de palmeras nativas en el país, aunque Moraes considera que este número podría subir si se inspecciona un poco más en Pando, el este de Beni y el noroeste de La Paz. Estas plantas están presentes desde Tarija hasta Pando, aunque los únicos lugares donde no existen son Potosí y Oruro. En Chuquisaca se cuenta, por ejemplo, dos especies endémicas (única en el mundo) y dos nativas más, con lo que se convierte en la región del país con menos palmeras.

El palmito de asaí (Euterpe precatoria) tuvo un boom que ha generado siete millones de dólares de ingresos en 1997, pero se trata de un recurso diezmado porque la cosecha implica prácticamente la eliminación de la planta cuyo ciclo de vida se calcula en 20 años, por tanto no tiene sostenibilidad.

Las amenazas contra las palmeras varían según la especie. Moraes dice que la palma amarilla, cuyas hojas tiernas se cosechan en abundancia para el Domingo de Ramos, sí tiene amenaza estacional (de algunas semanas) porque la planta tiene un solo punto de crecimiento (las hojas tiernas), entonces se elimina al individuo. Los fenómenos naturales también son elementos que amenazan a las especies nativas.

Otras especies necesitan condiciones específicas para desarrollarse, como la jatata (Genoma spp.) que no puede colonizarse en ambientes arcillosos y expuestos al sol, pues crecen bajo sombra. El majo (Oenocarpus bataua) tiene una distribución amplia, desde Yungas y hacia Apolo donde forma densos bosques, pasando por parte del pie de monte de Cochabamba, en Pando y Beni. Las cualidades de su fruto es la concentración de aceites esenciales, ricos energizantes, para complementar la dieta alimenticia de ciertos asentamientos humanos.

Los frutos de las palmeras suelen ser importantes para fines cosméticos, como el shampoo de motacú o cusi que tiene escala local. Pero aunque se pone atención en las especies “útiles” a nivel productivo, en el país éstas son apenas el 30 por ciento del total de palmeras. Bolivia ha incursionado poco en programas de conservación ex situ, Moraes dice que es un renglón que la investigación tiene como tarea pendiente.

La evolución histórica
“Influencias de paisajes históricos y evolutivos en la riqueza y distribución actual de las palmeras nativas en Bolivia” es el título del trabajo de ingreso de Mónica Moraes Ramírez como académica de número de la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia.

Bolivia está incluida en la región tropical del planeta (entre los trópicos de Capricornio y Cáncer), aunque tenga montañas y nevados. Las palmeras pueden ascender incluso hasta los 800 metros en el pie de monte o hasta los 2.800 metros en los andes, pero necesitan una precipitación promedio anual alta y una temperatura estacional variable, es decir sitios cálidos, húmedos y de tierras bajas.

El trabajo de tesis de Moraes aborda la producción de las palmeras nativas en el contexto sudamericano, la agregación de especies e individuos en la población, su densidad y la frecuencia de su presencia en determinadas regiones. “Estuve registrando –comentó– que algunas especies son indicadoras de ciertos tipos de vegetación, de sabanas, de montanos, del bosque montano yungueño, del bosque chaqueño, hasta llegar a todo este aluvión amazónico en el norte”.

Esos patrones fueron la base para evaluar las influencias biogeográficas en Bolivia, cuya configuración es el resultado de muchos eventos geológicos como el levantamiento de los andes, la formación del río Amazonas y de otra gran cuenca hidrográfica que es el Paragua-Paraná.

La evaluación la hizo sobre 10 géneros de palmeras, de un total de 28 que existen en el país, que fueron elegidos en función al mayor número de especies en Sudamérica y con mayor endemismo o restricción geográfica.

La bibliografía actualizada y completa a nivel internacional, le permitió hacer proyecciones comparativas a nivel sudamericano. En Bolivia coluden las regiones más viejas del planeta (los Andes) y las más recientes (amazonía), esa combinación ha generado impactos en varios procesos (aislamiento, especiación, etcétera) en los organismos vivos. Por ejemplo, la bibliografía especializada dice que la jatata (género Geonoma) tiene dos centros de influjo con mayor número de especies, uno en la amazonía del Brasil con 25 especies y otro en amazonia de Colombia con 30 especies.

La conclusión de Moraes es que el género Geonoma tiene influencias en Bolivia por ambas vías. Una parte incursionó en el país con la consiguiente adaptación hacia los andes, mientras que la otra (del este de Brasil) se mantuvo en condiciones amazónicas, pero también pudo incursionar en ambientes más abiertos como la sabana y el bosque seco o cerrado.

Por ejemplo, en Yungas y hacia la amazonia hay 15 especies de Geonoma, pero solo dos en el caso del cerrado. La interpretación de Moraes es que además de sus orígenes meramente amazónicos, en Bolivia se irradia una adaptación reciente hacia otros ambientes. Existe menor afinidad con lo andino, pero se puede ver que lo más sureño de la región amazónica se encuentra en Bolivia.

En el caso de la palma blanca (Copernicia alba) que proviene del Caribe, ha ingresado al continente con tres especies, una concentrada en el norte de Sudamérica, otra hacia el este de Brasil y la tercera entre Bolivia, Paraguay y Brasil. Moraes dice que ésta tiene una traza Gondwanica, es decir un pasado continental a nivel del hemisferio sur, que vino del Pacífico y luego ingresó al continente, posiblemente antes de que se levantaran los andes. Ahora existen un género endémico de Chile y otro de Bolivia. Aquí se llama Parajubaea, que tiene una especie en Vallegrande y dos manchones de la segunda especie en Chuquisaca, donde se la conoce como Janchicoco.

Moraes admite su orgullo de pertenecer ahora a la Academia Nacional de Ciencias y ha dedicado ese logro a sus estudiantes y colegas. “(Ingresar a la Academia) es una dimensión distinta al quehacer científico o de la docencia, es entrar a un círculo de divulgación, de reconocimiento, de validación de la ciencia y la tecnología que se hace en Bolivia”.

En 1990 formó parte del plantel de biólogos de la carrera de Biología de la UMSA, como investigadora del Herbario Nacional de Bolivia, donde está a cargo de la colección de palmeras. Actualmente es docente de biología en pre y postgrado, y forma parte del Centro de Postgrado en Ecología y Conservación.

 
EN PORTADA
 •  El Domingo de Gloria también se celebra con patak pollera en La Paz
 •  Invitan a una jornada sobre “La investigación y su incidencia en políticas públicas”
 •  Laboratorio de la UMSA trabaja con células madre para curar úlceras de escara
 •  En una megaciudad se tarda hasta hora y media para ir a un lugar de ida y vuelta
 •  Santa Cruz: Investigan uso de redes sociales como satisfactores de necesidades entre los jóvenes
 •  Tarija en cifras: En una década hay más autos, más casas y más cuentas bancarias
 •  La feria Frutos de la Madre Tierra reunirá en La Paz a 20 iniciativas comunitarias bioculturales
 •  La trata y tráfico de personas tiene una norma ambiciosa pero poco eficaz en los hechos
 •  Alertan de 10 enfermedades antiguas y nuevas transmitidas por vectores
 •  Santa Cruz: Investigan participación indígena en el espacio político departamental y municipal
 •  Las gestas de la independencia aún esconden una memoria histórica y ritual
 •  Bolivia marca exiguos índices en desarrollo de las TIC y disminución de su brecha digital
 •  Investigadores derrumban mitos y leyendas falsas de la historia y el imaginario boliviano


 
© Periódico Digital de Investigación sobre Bolivia
Nº de Depósito Legal 4-3-75-12
ISSN 2304-5221
Av. Arce 2799, esq. Calle Cordero, Ed. Fortaleza · Piso 6 · Oficina 601. Teléfonos: 2432582 - 2431866 · Fax 2435235