Años de inflexión política, crisis económica, institucional e inestabilidad política


  • El inicio de los años 2000 se caracterizó por la profundización de la desaceleración de la actividad económica mundial, que incidió negativamente en la economía boliviana. La crisis derivó en un bajo desempeño de los sectores minero y agrícola industrial, ante la caída de los precios de los principales productos de exportación, y una disminución en la producción de hidrocarburos, por la conclusión del contrato de venta de gas a la Argentina y el retraso en las exportaciones de este producto hacia el Brasil.

  • Esta situación se vio profundizada por una aguda crisis institucional e inestabilidad política que derivó en severos conflictos sociales, especialmente en 2003, lo que determinó la sucesión constitucional del gobierno, abriéndose una agenda política a partir de demandas sociales y regionales que se plasmaron en la convocatoria a la Asamblea Constituyente, el Referéndum Autonómico, Referéndum por el Gas y elecciones generales anticipadas (Políticas Macroeconómicas, Choques Externos y Protección Social en Bolivia. UDAPE, 2010).

  • En la economía se observa una marcada desaceleración en el crecimiento del PIB entre 2000 y 2003, años en que la tasa de crecimiento promedio del PIB fue de 3%, una caída persistente de los términos de intercambio y un menor flujo en la entrada de capitales (la IED el año 2003 alcanzó a US$567 millones, 50% menos de lo registrado el año 1998).

  • La necesidad de contener las demandas sociales por incrementos salariales obligaron a un mayor gasto público corriente.

  • Mientras, la crisis social y política ocurrida en Bolivia evidenció el desgaste de un régimen político excluyente. El rol de los movimientos sociales en esta etapa fue fundamental (Una mirada retrospectiva a la crisis de 2000-2005. Carlos Ernesto Ichuta. En T'inkazos 25. PIEB, 2010).

  • Los hitos de esa crisis fueron la "guerra del agua" (2000), "febrero negro" (2003) y la "guerra del gas" (2003). La cúspide de la crisis lo constituyó la "guerra del gas", cuando los movimientos sociales cuestionaron la estructura institucional.

  • Fue un momento de inflexión política (PNUD, 2004; Calderón y Gamarra, 2005).

  • A fínes de los años noventa se corporizó la crisis de representación y en ese contexto, surgieron nuevos partidos políticos (que provenían de diversos movimientos) y se recurrió a la movilización de sectores sociales que se encontraban excluidos de la arena política y demandaban la profundización de la democracia, criticando el sistema político, los mecanismos de representación vigentes y las reformas neoliberales. Esos nuevos movimientos sociales se hicieron visibles a través de la Política en las Calles, es decir, de la utilización de manifestaciones públicas como instrumentos de presión sobre el sistema político. (La crisis de gobernabilidad de Bolivia (2000-2005, su relación con la debilidad del Estado y la seguridad regional. Revista Política y Estrategia Nº 121 - 2013)

  • Las movilizaciones sociales, relacionadas claramente con la falta de con?anza en instituciones democráticas claves como los partidos políticos y el Parlamento, hacen que las demandas de la sociedad civil ingresen directamente al sistema político (desde abajo, hacia arriba, es decir, desde el pueblo hacia los gobernantes), posicionándose al tope de la agenda de gobierno, sin pasar por los representantes, considerados meros intermediarios.

  • Varios autores (García Linera 2004b, Hylton et al. 2003, Patzi 2003) coinciden en apuntar que desde el año 2000 hasta el presente, Bolivia está inmersa en un nuevo ciclo rebelde, articulado en torno a la lucha contra un contexto neoliberal de matriz colonial (Albó 1993:20) que ha producido un empobrecimiento galopante de los sectores populares urbanos y del campesinado, ambos de sustrato indígena.

  • Al mismo tiempo, los indicadores de desarrollo humano, que hasta el año 2000 habían experimentado una tendencia positiva, inician una lenta pero sostenida caída, caracterizada por el Informe de Desarrollo Humano de 2002 como una "inflexión en el proceso de desarrollo".

  • Pero la crisis no viene sólo por el lado del estancamiento económico: la ya tradicional desigualdad no sólo no mejora sino que se agrava, realidad que se refleja en las enormes brechas en los indicadores de desarrollo humano, particularmente entre ricos y pobres (PNUD, 2003).

  • Las elecciones nacionales de 2002, sin embargo, dieron un vuelco histórico a la correlación de fuerzas en el Parlamento y en las instituciones democráticas, por la irrupción de fuerzas sociales del polo contra hegemónico en la arena de la política de Estado.

  • En este contexto interesante de cambios y procesos, el PIEB promovió convocatorias como "El Alto: Por una vida digna" y otras que miraron a las regiones de manera prioritaria.
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