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  domingo 1 de agosto de 2010
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Nuevas dinámicas de territorio y poder

Sarela Paz Patiño (coordinadora), Fernando Luis García Yapur y Luis Fernando Garcés
     RESULTADOS FINALES

Nuevas dinámicas de territorio y poder: materiales para la comprensión de los escenarios de gobierno regionales/locales

Sarela Paz
Fernando Luis García Yapur
Luis Fernando Garcés

La indagación sobre las dinámicas de territorio y poder tiene como referencia cuatro escenarios en los que se despliegan procesos de construcción y afirmación de identidades políticas, dirigidas a conformar estructuras de autogobierno. Los escenarios son: el departamental, desplegado por el Comité Cívico pro-Santa Cruz; el "norte integrado" de confluencia de gobiernos municipales de la provincia Santiesteban, en el departamento de Santa Cruz; la Asamblea del Pueblo de Guaraní; y la forma sindical campesina en la provincia de Ayopaya en Cochabamba. En cada escenario se han configurado dinámicas políticas a partir de matrices diferenciadas de organización social y procesamiento de propuestas e imaginarios que en conjunto establecen distintos campos normativos y/o discursivos de articulación e irradiación hegemónica.

Un factor reciente y central que ha determinado la configuración de las dinámicas territoriales es la definición de los contornos institucionales para la formación de las estructuras de autogobierno subnacional. El acuerdo congresal en torno a la propuesta de nuevo texto constitucional, en particular del modelo de organización territorial del Estado, ha delimitado en el plano simbólico el campo de ejercicio de las formas de autogobierno, siendo ellas, en algunos casos, oportunidades que abren nuevos horizontes para el despliegue de las estrategias de poder y, en otros, límites para los procesos de construcción y afirmación de las identidades políticas en construcción.

En términos sintéticos podemos señalar las siguientes condiciones y hallazgos de la investigación respecto a la configuración de los distintos campos de acción y disputa territorial.

  • A nivel general, de aprobarse la propuesta constitucional en enero de 2009, se establece una estructura de organización del territorio diferenciada en cuatro escenarios: departamental, municipal, indígena y regional (provincial o "micro regional" al interior de los departamentos). Este último escenario está sujeto a restricciones de carácter institucional y cualitativo en la medida que la autonomía regional carece de facultad legislativa, y la delegación de competencias está supeditada a la autonomía departamental.
  • Dos procesos de configuración territorial (departamental y de los municipios) se enmarcan en los dispositivos institucionales establecidos por la propuesta de nueva Constitución Política del Estado. En cambio la dinámica indígena del pueblo guaraní y sindical campesina de la provincia de Ayopaya, por su naturaleza plural y subalterna, desborda la forma institucional que pretende enmarcar y ordenar su dinámica.

    Al respecto, en cuanto a los procesos de configuración territorial en el nivel departamental y municipal la propuesta consensuada por el congreso nacional presenta avances sustanciales en la construcción de un marco institucional y competencial que delimita y contiene a las dinámicas de autogobierno y afirmación territorial. Sin embargo, de acuerdo a las formas de articulación y lucha hegemónica que ocurre de manera diferenciada en esos escenarios territoriales, se configuran nuevos campos de tensión y disputa territorial.

    La disputa territorial en el escenario departamental de Santa Cruz se manifiesta en la no correspondencia entre los mecanismos liberal-democráticos de autogobierno (representación territorial, procesos eleccionarios formales, sistema de partidos, etc.) con el modelo de ejercicio y reproducción del proyecto regional y, sobre todo, con la estructura de organización, representación y articulación que la soporta. A saber: la confluencia de grupos de presión, elites empresariales y organizaciones corporativas urbanas (clubes, "logias", confraternidades) en el Comité Cívico pro Santa Cruz.

    Esta incongruencia entre la forma institucional y la estructura del poder regional cruceño instala una fractura de tensión insuperable relativa al control del poder político, económico, simbólico y territorial. Dos condiciones expresan la fractura: i) el modelo extractivo y extensivo de explotación de los recursos naturales (principalmente tierra) acompañada de un desarrollo urbano céntrico de concentración poblacional y, ii) un modelo de integración social excluyente que ha marcado una frontera étnico-cultural de diferenciación e irradiación identitaria de las elites políticas y empresariales.

    En la actualidad, el desplazamiento, la recomposición y reacomodamiento de las identidades políticas giran sobre los ejes de la democratización del poder político y económico, la "reterritorialización" del proyecto regional, la redistribución de los recursos y a reconstrucción de la identidad "camba" y cruceña. Por ello, el desafío de la forma de autogobierno territorial encarnada en la autonomía departamental consiste en la viabilidad o reinvención del proyecto político-regional y, consecuentemente, en el éxito de la articulación de actores sociales y territoriales de nuevo cuño.

    En ese sentido, la futura recomposición de los actores y de los contenidos del proyecto autonómico departamental abre la posibilidad de una cancelación eventual del imaginario de gobierno subregional emergente en el "norte integrado". Sin embargo, la articulación de medianos productores de granos, campesinos arrendatarios sin tierra, autoridades municipales, jornaleros y poblaciones de inmigrantes "collas" en los principales centros urbanos de los municipios del norte, han logrado fijar esta demanda como un componente central de una identidad regional en expansión cuyo exterior constitutivo es, precisamente, la crisis del proyecto regional encabezado por las elites cruceñas. De no transformarse el modelo de poder regional departamental, la posibilidad disruptiva de la autonomía regional en el norte integrado es latente y eficaz.

  • En cuanto al escenario de Ayopaya, en los últimos años, ha ido construyendo sus opciones de gobierno local/regional a la par de la construcción de su identidad política. Estas construcciones territoriales-políticas se han ido definiendo en el juego de las correlaciones de fuerzas frente a los otros: en determinados momentos ha pesado fuertemente la relación con el gobierno central o prefectural; o bien, el centro de confrontación han sido los sectores extractivos del norte de la provincia; y también, se ha dado en términos de control sobre los sectores que tradicionalmente han articulado su poder político desde las centrales del norte o, finalmente, en otros casos, mediante alianzas con sectores campesinos aledaños en perspectiva de poder regional.

Con estos supuestos es de esperar que las opciones de gobierno territorial local/regional en Ayopaya tomen tres posibles caminos:

- Asumir, de manera casi inmediata, los municipios de la provincia bajo el paraguas de municipio indígena originario campesino que ofrece el proyecto de constitución.
- Constituir la provincia en una región.
- Rearticular la alianza con los demás espacios de la circunscripción 31 (las provincias de Arque, Bolívar y Tapacarí; y una sección de Sipe Sipe) a fin de conformar la Región Andina.

Las dos últimas opciones, a su vez, podrán tener un perfil preferentemente de planificación y gestión (como está pensada inicialmente la región en el proyecto de constitución y por tanto no necesariamente reñida con la forma municipal) o de gobierno regional originario, propiamente dicho.

El que se asuma uno u otro "énfasis" dependará, en nuestra opinión, de la tensión y conflictividad que se desarrolle con la prefectura departamental de Cochabamba; es decir, en la medida que el gobierno departamental logre desarrollar un espacio hegemónico de articulación de las ecorregiones del departamento, la propuesta de región andina cuajará más como forma de planificación y gestión; a la inversa: en la medida en que los mecanismos de representatividad política y simbólica se erosionen o se profundice la apuesta por la diferencia étnico-campesina en el contexto de una posible conflictividad con la Prefectura o con los resabios de la confrontación urbano-rural, es más posible que la zona andina tome forma de gobierno autonómico regional originario campesino.



 
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