DINÁMICAS SOCIOCULTURALES EN
CONSTRUCCIÓN:
El Caso de los/las Migrantes transnacionales de Cochabamba

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Discutiendo el Transnacionalismo

El transnacionalismo es un concepto relacionado con la migración internacional, tiene como origen el ámbito de la economía, en referencia básicamente al flujo de inversiones y capital.

Pues bien, en general, el transnacionalismo hace mención a las adquisiciones, como capital social y cultural de los migrantes desde dos fuentes: el país de origen y el país de destino; así, se conforman redes y familias transnacionales, también recreaciones culturales transnacionales. En general, la literatura al respecto muestra que la tendencia de toda migración internacional es convertirse en transnacional, y esta categoría lleva una connotación positiva para el migrante y para los países con los que se relaciona.

Es conveniente discutir este concepto a la luz de testimonios de migrantes cochabambinos retornados de España e Italia.

Un primer aspecto es el de las redes sociales que se configuran en torno al fenómeno migratorio, estas son, sin lugar a dudas, un factor clave para el viaje de hombres y mujeres hacia Europa, en ellas se encuentran algunas características que son necesarias enumerar y analizar. Las redes comienzan a funcionar antes del viaje; no hay migrante que no cuente con contactos en el país de destino que le proporcione información sobre el nuevo territorio; éstas, tal como se forman antes del viaje, desaparecen en la mayoría de los casos en el momento de retorno, ya no son funcionales; en otras palabras, lo transnacional de la red se visibiliza antes de la partida.

Un segundo aspecto en relación con las redes, es que éstas, si bien son el apoyo esencial para el nuevo migrante, para el logro de vivienda y trabajo, también resultan a veces con una cara nefasta, pues introducen al viajero en escenarios de explotación y de relaciones de poder, la mayoría de las veces gestionados por connacionales, migrantes pioneros. Es pues necesario entender esta dinámica social que se convierte en muchos casos, en las experiencias más duras vividas por migrantes retornados.

Otro aspecto que es necesario tomar en cuenta son las relaciones de las familias que teóricamente se transnacionalizan. En los últimos años se ha percibido que la migración desde Bolivia hacia Europa está compuesta en la mayoría de los casos por hombres y mujeres jóvenes con familias formadas, existiendo la tendencia a su feminización; es decir, viajan mujeres madres, muchas veces dejando en el país hijos de corta edad. Estas situaciones afectivas generan que el o la migrante, no termine de estar completamente allá, tratando de estar presente en la cotidianidad de los parientes cercanos desde la lejanía, la comunicación es constante, una constante pregunta sobre lo dejado. Por otra parte, también significa el pensar permanentemente en el retorno. Este retorno para el o la migrante significa volver a recuperar el tiempo perdido, reconstituir las relaciones familiares o en última instancia, con menos frecuencia, comenzar de cero. Entonces la familia transnacional, también queda limitada a la experiencia, o al viaje mismo, para luego quedarse solamente como recuerdo del grupo familiar.

Las características de estos dos factores, las familias y las redes, tal como se plantean con los migrantes bolivianos, son los que nos acercan a comprender algunos aspectos del transnacionalismo.

Una primera visión nos retrotrae al ámbito económico, nos muestra que finalmente nuestros compatriotas viajan a Europa, motivados por las necesidades de la dinámica económica de esos países, que transnacionalizan su necesidad de mano de obra, incluso la explotación que trasmina las redes tiene ese origen. Siguiendo esta lógica, si hasta el 2008 fue Europa, mañana será otro país el que reciba a los migrantes. Así, la crisis financiera mundial está en relación con el fenómeno de la migración, desde ese punto de vista también encontramos su faceta transnacional.

Sin embargo, en el aspecto de generar redes sociales y familias transnacionales que perduren y signifiquen la acumulación de conocimientos y recursos, más allá de los monetarios, que favorezcan a las comunidades locales de origen y destino, al parecer el contenido transnacional es menor.

Pero sí, en lo que se debe considerar la influencia de lo externo, es en el aspecto cultural, existen pues actitudes entre los retornados, que los lleva a valorizar el modo de vida propio, más allá de las limitaciones materiales; al parecer la experiencia en el exterior de ingresar en procesos acelerados, a lógicas individualistas, incluso entre los propios compatriotas, les lleva a reconocer los valores de la vida comunitaria y familiar. La socialización de esas experiencias y la contrastación de diferentes valores culturales, pueden servir para fortalecer la cultura barrial o comunal.

Finalmente, es necesario advertir que lo transnacional es un concepto dinámico que puede contar con diferentes facetas, de acuerdo al contexto histórico, cultural y social en el que se desarrolla el proceso migratorio; entonces realizar una apología de sus características más positivas, puede llevar a confundir el carácter de la migración hacia Europa, viéndola como un proceso “natural” y desligándola de sus contenidos culturales y económicos perversos.

Políticas públicas y migración transnacional


Reflexiones como resultado del trabajo de investigación “DINÁMICAS SOCIOCULTURALES EN CONSTRUCCIÓN: El caso de las/los migrantes transnacionales de Cochabamba” auspiciado por el PIEB, Defensor del Pueblo Pastoral de Movilidad Humana.


Hace unos días, una noticia proveniente de España, más que sorprendernos, confirmaba la existencia de formas de pensar racistas en sociedades “civilizadas” en pleno siglo XXI. La noticia hacía referencia a una circular interna de la Policía española en la que se establecía el cupo de 35 migrantes ilegales que debían ser detenidos semanalmente. Como se sabe esta circular directiva afecta a ciudadanos y ciudadanas africanos y latinoamericanos, entre estos últimos compatriotas bolivianos. ¿Estamos retornando a la época de la cacería de pieles rojas del Oeste americano?

Una primera reacción que surge frente a la noticia es la necesidad de generar políticas públicas que amparen a los migrantes transnacionales, políticas que no sólo consideren las actitudes policíacas en Europa, sino que consideren en su integralidad a los migrantes, desde la situación de sus familias en Bolivia hasta las duras experiencias en Europa, la mayoría discriminatorias, y su retorno a Bolivia.

Discutir este tema, lo creemos pertinente, más aún cuando en Bolivia se ha promulgado la Nueva Constitución Política del Estado, cuyo contenido en relación con los derechos fundamentales individuales y colectivos es de gran riqueza. Son varios los aspectos que se deben considerar, tales como las propias normas, las políticas directa e indirectamente relacionadas con la migración y el carácter de los grupos de migrantes.

El carácter y la aplicación de las normas es un primer punto a discutir, pues es evidente que como consecuencia de las reformas del Estado, hay mayores posibilidades de generar normas que favorezcan a los migrantes; sin embargo se presentan dificultades para su aplicación en territorios ajenos a Bolivia, pues significaría tanto tratados anexos con países como los europeos en los cuales, como se ha visto con la Directiva del Retorno, las tendencias más bien son contrarias a la migración, como asegurar su aplicación con una presencia más intensa del gobierno a través de sus cuerpos consulares en esos contextos. Por otra parte, algunas normas si no se ven en forma integral llegarán a convertirse en un boomerang para la seguridad de los migrantes, por ejemplo el Decreto de Registro y Empadronamiento para la votación en el exterior, puede dejar al descubierto emigrantes indocumentados, “ilegales” para los países europeos y llevarlos a se expulsados de dichos países.

En relación con las políticas, éstas podrían ser analizadas desde distintos ámbitos; las relacionadas con los derechos ciudadanos, en este tema queda claro que las normas y políticas giran en torno al voto del ciudadano(a) boliviano que se encuentra fuera del país, es una forma de involucrarlo con procesos sociopolíticos nacionales y de una manera u otra, “comprometerlo” con su retorno.

El segundo ámbito de políticas tiene que ver con los derechos humanos de los y las migrantes; aquí se presenta una gama más amplia, desde el apoyo al migrante que ya ha tomado la decisión de viajar, en relación a lograr su documentación y el logro de trabajos dignos, la articulación estatal con organismos de derechos humanos para no permitir el maltrato a los hombres y mujeres en el país de destino; el apoyo psico-social a la familias que se quedan; medidas de reinserción del migrante retornado.

Si bien las medidas citadas son importantes, ellas tienen que ver ya con la migración realizada; existen otras que no necesariamente están relacionadas con la migración, que permitirían mitigar los procesos intensos de migración, pues hacerlos desaparecer no es posible. Éstas pueden tener dos sentidos; el primero económico, por una parte la consabida creación de empleos y por otra la reglamentación de entidades financieras que trabajan con créditos de fáciles garantías y altos intereses. Son incontables las personas que viajan para conseguir recursos que les permitan pagar sus deudas.

El segundo campo está relacionado con la generación o reafirmación de valores que contrapesen la apabullante influencia cultural de la globalización, y esto significa trabajar en el propio sistema educativo, en otras palabras se trata de abrir perspectivas acerca de las potencialidades de los territorios local y nacional, valorar al hombre y mujer en sus capacidades y diversidad cultural, afirmar lo comunitario, lo social y la equidad en su visión integral.

Finalmente, otro aspecto que es necesario considerar para avanzar en cuanto a normas y políticas, está relacionado con quién las empuja o promueve. De acuerdo con la experiencia nacional, son actores sociales organizados y movilizados los que permiten avanzar en normas y políticas; y los migrantes, a excepción de los migrantes en Argentina que impulsan su participación en las elecciones, tienden a actuar individualmente en el país. En el exterior el nivel formal de organización es bajo, justamente por el carácter de indocumentados. Que se logre un nivel de organización entre los retornados, permitiría coadyuvar a la generación de políticas y no olvidar experiencias para hacerlas viables.

En síntesis, la migración transnacional es un fenómeno que no desaparecerá, por tanto, se la debe atender con normas y políticas públicas.