Medio Ambiente
Los Weenhayek se movilizan por una amenaza a su actividad de pesca en el Pilcomayo
lunes 23 de mayo de 2011

Los indígenas weenhayek instalaron este lunes 23 de mayo varios puntos de bloqueo en las rutas que unen las ciudades de Villamontes con Yacuiba y Tarija como medida de presión para que las autoridades asuman medidas ante el desvío de las aguas del río Pilcomayo.

Este desvío habría sido comprometido por Argentina a través del proyecto El Pantalón, dice un informe de la agencia de noticias Valle Press, que cita al capitán grande del pueblo weenhayek, Moisés Sapirenda. Según esta autoridad, el proyecto, instalado a 220 kilómetros de la frontera con Bolivia, alteró el curso de las aguas del río Pilcomayo y afectó la actividad de pesca.

Esta actividad es una de las bases de la alimentación de 140 comunidades nativas weenhayek. Desde la investigación hubo varias aproximaciones a este pueblo indígena originario. Recientemente, un equipo de profesionales e investigadores de Apoyo para el Campesinado-Indígena del Oriente Boliviano (APCOB) produjo una serie de documentales en base a un estudio sobre el pueblo indígena Weenhayek y compiló imágenes e información en un CD interactivo.

El material, que puede ser útil para el investigador, el estudiante y el profesional que trabaja en el ámbito, es parte de un proyecto de educación e interculturalidad emprendido por APCOB y apoyado por el ministerio de Educación.

El estudio en el que está basado el trabajo aborda desde la historia, cultura, economía, mitos, costumbres, ubicación geográfica entre otros temas de los weenhayek.

Jürgen Riester, director de APCOB y coordinador del proyecto se refiere a esta experiencia. “Los Wenhayek también son conocidos en el país con el nombre Mataco, que ya no lo usan. Viven al sur de Bolivia, por la zona de Villa Montes, y su población está dividida entre Argentina y Bolivia”.

Weenhayek, significa “gente o pueblo diferente”. El idioma que hablan es el weenhayek que quiere decir “la lengua de los diferentes”.

Durante varios siglos se resistieron a todo tipo de conquista; ocasionalmente eran sometidos por colonizadores españoles. Los weenhayek de hoy experimentan cambios muy fuertes de modernización y adaptación de sus formas de vivir a la sociedad criolla. A la vez, conservan muchos rasgos de su cultura tradicional.

Su economía gira en torno a la pesca, la recolección y la caza. Y sin duda, son grandes artesanos especializados en la fábrica de utensilios de uso cotidiano para la venta.

Desde siempre, gran parte de su alimentación se ha basado en la recolección de frutas silvestres, bejucos y miel.

Creen en las fuerzas sobrenaturales de las plantas, animales, espíritus y almas de difuntos. Entre sus mitos, el Thokjwaj es el personaje famoso de sus cuentos, por su picardía, sabiduría y dotes mágicos.
Practican la medicina natural. Sus recetas son elaboradas en base a plantas, animales y tierra. Pero, también practican el Chamanismo, que consiste en cantos y ritos para combatir a los espíritus de las enfermedades.

En las familias, los niños son tratados con mucho amor, sin violencia, pues creen que los espíritus malos pueden raptar al hijo maltratado. La vejez en los Weenhayek es considerada la etapa de la sabiduría; ancianos y ancianas son escuchados y atendidos con privilegio.

Antes eran un pueblo nómada y construían chozas circulares para habitar un corto tiempo. Sus viviendas hoy son construidas de adobe o ladrillo o cemento.

Muchas cosas han cambiado. Los hombres solían vestir taparrabos y las mujeres, una especie de falda, pero hoy adaptaron sus ropas al ambiente criollo.

Sus fiestas importantes las celebran de diversas formas. Beben una preparación fermentada de tusca o de algarrobo y organizan bailes al ritmo de tambores.

Para más información el contacto es apcob@apcob.org.bo