Presentaron "Yo soy libre y no indio: soy guarayo"
viernes 01 de junio de 2007

hspace=10La destacada historiadora Pilar García Jordán, española y radicada en Barcelona, presentó en Bolivia Yo soy libre y no indio: soy guarayo. Para una historia de Guarayos, 1790-1948.

Esta obra viene a llenar un vacío en la historiografía de las tierras bajas, que ha explorado poco sobre la presencia franciscana en el oriente boliviano. El tema apasiona a la autora que en esta entrevista regala pinceladas de un libro que en adelante será un referente en el tema. 

Yo soy libre y no indio: soy guarayo es una coedición del Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA), el Taller de Estudios e Investigaciones Andino-Amazónicos (TEIAA), el Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB) y el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo (IRD por sus siglas en francés).

Este jueves 31 de mayo el libro fue presentado en Santa Cruz, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz, con los comentarios de la historiadora Ana María Lema, la antropóloga Isabel Combès y la inauguración y coordinación de Susana Seleme. Fue con el coauspicio del IRD, el IFEA y Lewy Libros.

Partamos de una pregunta que seguramente le harán con frecuencia, ¿por qué el nombre del libro?
Esta es una frase que escuchó un francés Alcide d’Orbigny cuando, pasando por Asención de Guarayos en 1831, oyó que se dirigían a un guarayo como indio. Y el guarayo dijo “no, los indios son los chiquitanos, porque ellos son esclavos; yo soy libre y no indio. Soy guarayo”. Esto fue en 1831, cuando había unas pequeñas misiones, y donde en realidad los guarayos hacían lo que querían. Había un único misionero y no obstante los intentos que este único misionero hacía para introducir hábitos, una praxis social, una cosmovisión católica, ellos pasaban del tema.

Después viene un cambio de la estrategia misionera, a partir de los años 40, que coincide con una época del Estado boliviano que, con el presidente Ballivián, se plantea un intento por conquistar los orientes (las tierras bajas) y a partir de entonces vemos cómo se da una progresiva conquista y reducción de los guarayos.

Bueno, la historia es mucho más larga, pero a lo largo de los aproximadamente 100 años que los franciscanos tuvieron el monopolio de la socialización indígena creo que el proyecto franciscano, desde mi punto de vista, fracasó en incorporar a los indígenas a la nacionalidad; y fracasó, por un lado, porque el régimen misional no hacía de los guarayos sujetos autónomos social, económica y políticamente, pero fracasó también porque un grupo muy importante de misioneros que estuvieron actuando en Guarayos, tratando de impedir la incorporación a la nacionalidad, ayudaron a reelaborar la identidad indígena, manteniendo entre otras cuestiones la lengua guaraya y, por lo tanto, no castellanizando a la población.

Este proyecto, fracasa por estas razones, pero creo que al final fue utilizado por los guarayos para defenderse de la sociedad exterior en unas etapas en las que había una demanda muy importante de mano de obra, primero con la quina, después y fundamentalmente con el caucho.

¿Por qué sostiene esto?
Yo creo que no obstante los cambios que se han dado al interior de los grupos guarayos en que hay enfrentamientos entre algunos que se revindican como campesinos y otros como originarios, por diferentes razones que ahora no vale la pena entrar, la conciencia de grupo guarayo es muy importante. Y este sentirse guarayo yo creo que se debe mucho a este proyecto franciscano, porque entre otras poblaciones indígenas bolivianas no viven esta circunstancia. Y por eso me pareció que el título, rescatado de una frase de 1831, cuando aún estos guarayos estaban en las misiones y continuaban con la praxis social indígena, etc., se ha mantenido en muchos casos hasta la actualidad. El ser guarayo es una forma de ser que incorpora elementos de la religión católica, pero que mantiene elementos de la historia guaraya previa a la reducción.

En ese contexto, ¿cuáles eran las características del proyecto franciscano?
Una cosa es hablar del proyecto de la orden franciscana, que creo que el proyecto que tenía era de seguir de acuerdo a la delegación que había recibido del Estado: el monopolio de la socialización indígena, es decir de la evangelización y civilización de los considerados entonces salvajes. Los superiores franciscanos pretendían lograr esto para adquirir espacios de poder. Esto no pasa sólo en Bolivia, sino en otras regiones y por otras órdenes religiosas. Pero este proyecto, que es teórico, en la praxis depende de los pueblos sobre los que actúa, en este caso las características de los guarayo.

Entonces, claro, hubo un grupo de franciscanos, italianos, en este caso del centro norte de Italia que esbozaron primero en los años 70 y elaboraron a fines de los 80 y de los 90 del siglo XIX un proyecto que se llamó la república guaraya que era un proyecto ideológico cultural. No era un proyecto político, pero era un proyecto que pretendía elaborar una serie de elementos que permitiera reconstruir, reelaborar la identidad guaraya ya cristiana, de la cual formarían parte la cosmovisión católica, que se mantendría respetando algunos elementos del pasado, como el mito de origen, por ejemplo. Y esto pasaba por expresiones como la música y, fundamentalmente, por la defensa de la lengua guaraya.

Entonces pienso que el proyecto franciscano, a partir de las fuentes que he visto, ayudó a reelaborar la identidad guaraya y los guarayos aceptaron este proyecto porque vieron a los misioneros como un elemento protector frente al exterior.

hspace=10Pero para qué hacerlo si el fin de las misiones era más bien, como usted dice, copar espacios de poder.
Esa es una contradicción absoluta del proyecto, claro. Pero es una contradicción inherente al proyecto misionero, porque lo que se pretendía era civilizarlos, es decir, someterlos a hábitos regulares de trabajo; a una praxis civilizada del trabajo que pasaba por la construcción de un espacio con habitaciones unifamiliares, etc. Todo esto se hacía para incorporarlos a la sociedad boliviana. Pero en esa época –y en otras también–, cuando había una importante demanda de la mano de obra, con una sobreexplotación considerable en las tierras bajas, los misioneros que trabajaron allí dijeron “bueno, hacemos esto, pero al mismo tiempo ponemos barreras para impedir esa incorporación”. Pero no lo supieron resolver.

Por eso fracasa…
Por eso es que yo considero que fracasa, aunque este fracaso es deseado, en una parte.

Todo esto suena novedoso pues hay como un olvido a esta parte de la historia de las tierras bajas. ¿Usted diría que es así?
Yo pienso que la historiografía ha magnificado el proyecto jesuita. En algunos casos lo ha sobrevalorado. Y, por otra parte, ha habido una subvaloración, como un desinterés por lo que habían hecho los franciscanos. Yo creo que esto viene, en buena medida, de los compromisos de la misma orden franciscana. Los franciscanos son una orden que se tiene por personas sencillas, humildes… No creo que sea utópico hablar de la humildad franciscana. Entonces esto ha hecho que los franciscanos no tengan demasiado interés en divulgar lo que ellos han hecho.

Ahora, cuando hablamos de los franciscanos, hemos de saber que fueron los únicos que estuvieron en la época republicana. No hubo otra orden religiosa que trabajó entre las poblaciones de las tierras bajas.

¿Y por qué el interés suyo de estudiar esta parte de la historia?
A lo largo de los años cada investigación ha sido consecuencia de la anterior, entonces yo tendría que empezar aquí diciendo que inicialmente mi interés fue por entender a la Iglesia Católica como estructura de poder en el siglo XIX y en el XX y en Perú. Allí, una vez realicé mi investigación, me encontré con una paradoja que era que justo a mediados del siglo XX el gobierno peruano estaba tratando de desarrollar una política que iba en detrimento de la influencia económica, social y política de la Iglesia, votaba en el Congreso una ley de protección a las misiones en la amazonia.

Y ahí descubrí la amazonía, que era un territorio absolutamente ninguneado por los historiadores, sólo se ocupaban los antropólogos. Entonces me interesó ver la política que había desarrollado el gobierno peruano en relación a la amazonía y ahí fue cuando amplié mi campo de acción a Bolivia.

Entonces me di cuenta de que las misiones eran el instrumento fundamental organizado por los diferentes gobiernos peruanos y bolivianos para conquistar las tierras bajas. Lo que yo llamé los orientes, incorporando el oriente, amazonia y chaco, las tierras bajas al fin y al cabo. Entonces dije, si las misiones son un instrumento fundamental, será interesante ver en un caso concreto cómo se ha desarrollado este proyecto.

Escogí Guarayos porque para todos los políticos, intelectuales bolivianos de la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX se consideró que las misiones guarayas eran aquellas donde se había dado el progreso más importante.

Avanzando en la investigación me di cuenta de que esto que estaba tratando de entender personalmente puede dar elementos útiles también a la historia para ayudar a entender lo que está pasando actualmente en Guarayos; que estaba dando elementos útiles para la reconstrucción de la memoria histórica en Guarayos.

Yo creo que la historia no son unos hechos objetivos que pasan, sino que recoge diferentes planos y responde fundamentalmente a preguntas que nos hacemos desde el presente. Yo he aprendido mucho con este trabajo, pero tengo la ilusión de que también sea útil para entender un poquito mejor la historia de Bolivia.

En Bolivia ha habido un trabajo más bien reciente por socializar el legado de las misiones jesuíticas en las tierras bajas. ¿Cuál vendría a ser el legado de las misiones franciscanas?
Por un lado han dejado el trazado de los pueblos, un espacio que es peculiar de los franciscanos. Luego, la introducción de una serie de oficios en los cuales los guarayos han demostrado ser excelentes artesanos: la madera, el algodón… Hoy en día vemos que en relación al algodón, al tejido, se mantienen por un lado los telares verticales, pero también se utilizan los telares introducidos por los misioneros que son horizontales y en los que se hacen cosas estupendas.

Bueno yo creo que han dejado un espacio físico determinado y el espacio físico me refiero tanto al espacio urbano como a las iglesias, que eran todas en adobe y se han reconstruido constantemente. Yo creo que han dejado también unas creencias católicas más fuertes que en otras zonas, compatibles con determinados elementos de la cosmovisión indígena anterior, y han dejado la música.

¿Qué se espera en delante de Pilar García Jordán?
Cuando el gobierno de turno en 1938 y 1939 seculariza las misiones, el Estado asume la tarea de completar el proceso de incorporar a los indígenas a la nacionalidad y vemos que, si bien yo antes hablaba del fracaso del proyecto misionero, lo que creo –y es lo que estoy tratando de estudiar ahora– es que el fracaso del Estado es mucho mayor.

Y es que cuando los misioneros son remplazados por lo que se llamaron los administradores de los pueblos, nombrados por el delegado nacional de Guarayos, que dependía de La Paz, del Ministerio de Agricultura, de Colonización, depende de las denominaciones. Estos administradores lo que hacen es utilizar en beneficio propio el régimen misional establecido y se apropian de los productos de los guarayos, los comercializan; se quedan con el dinero y acceden a tierra y mano de obra. No obstante surge una comisión que les dará tierras a los guarayos en el 40, los acuerdos a los que llega esta comisión serán sancionados por la reforma agraria del 53, después del acceso del MNR al poder y ahí vemos que los guarayos acceden a lotes de normalmente de 50 hectáreas.

Pero para entonces ha llegado ya una serie de personas del exterior, blanco mestizos, bien en calidad de administradores, bien en calidad de miembros del ejército que ha pasado a la reserva, bien en calidad de maestros que se hacen con el pequeño y el mediano comercio, y que después acceden a tierras. Entonces surge un nuevo grupo dirigente blanco mestizo que se hará con el poder en Guarayos, un grupo al que se irán incorporando gradualmente personajes, especialmente después de la década del 60 cuando se construye la carretera entre Santa Cruz y Trinidad. Lo que me interesa ver es qué es lo que hace el Estado a través de los funcionarios entre 1938-39 y hasta la reforma agraria del 53 y en eso estoy trabajando ahora.

Para leer más:

Prólogo

Indice

Pilar García Jordán

Presentan en La Paz "Yo soy libre y no indio: soy guarayo", un libro indispensable para comprender a las tierras bajas