Tenemos el imaginario de los bolivianos migrando a Argentina, España y Estado Unidos, pero en Bolivia desconocemos la emigración lanzada hacia Chile, dice el sociólogo Alfonso Hinojosa. La irrupción de la COVID19 y el cierre de fronteras mostró de la manera más cruda la existencia de bolivianos trabajadores temporales en el norte chileno.
Una situación difícil de digerir cuando vemos que los bolivianos en Chile fueron expulsados de ese país la semana pasada y que otro grupo llegó casi inmediatamente por su propia voluntad por haber sido cesados en sus empleos. Motivos más, motivos menos, recibieron la negativa de ingresar a su país de origen, siendo ciudadanas y ciudadanos bolivianos.
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Hinojosa, investigador en temas de migración con el PIEB, explica que muchas bolivianas, la mayoría son mujeres, salieron del país a principios del siglo XXI hacia el norte de Chile para ejercer trabajos temporales, pero a medida que avanzó el tiempo fueron acercándose hacia Santiago a las zonas productoras de frutas para emplearse en la recolección. “Ahí prevalecen mujeres, y muchas no son de Oruro, La Paz y Potosí sino de Santa Cruz y regiones de tierras bajas”, explica.
Migración por trabajo
El sociólogo dice que se trata de una migración por trabajo, no calificado, que se emplea en esos nichos laborales, y que es además una migración circular porque suele retornar a sus lugares de origen cada tres a cuatro meses.
Específicamente las más de 150 personas ahora retenidas en la frontera Chile-Bolivia, debido a la negativa del gobierno boliviano de Jeanine Añez de recibirlos en su país de origen, están recibiendo un tratamiento de parias, marginados o desarraigados, opina Hinojosa. Y es que el cierre de fronteras bolivianas a sus propios ciudadanos está incluso fuera de la normativa, que impone restricciones de ingreso solo a los extranjeros.
Alfonso Hinojosa, docente de la Universidad Mayor de San Andrés, explica que los migrantes se han convertido en el chivo expiatorio no solo porque nadie se preocupa por ellos sino porque están en la primera línea de exposición al coronavirus. Es el caso de las mujeres bolivianas en España e Italia.
Descarga el libro de A. Hinojosa (2009): Migración transnacional y sus efectos en Bolivia
Las bolivianas en España
El problema de los bolivianos en la frontera Chile y Bolivia es cercano y visible, la situación es diferente cuando la distancia es mayor porque convierte en invisibles a las migrantes bolivianas en el centro de la tormenta del COVID19: Europa.
La migración boliviana en España está en segundo lugar después de Argentina, y la mayoría son mujeres. Hinojosa explica que las mujeres cochabambinas fueron durante años a ejercer trabajos de cuidado de adultos mayores en el norte de Italia, principalmente Bérgamo. Precisamente en esa región hubo una explosión del COVID19 desde febrero pasado.
¿Se sabe cuántas personas bolivianas existen en España? Oficialmente se cuentan más de 151 mil bolivianos, pero Hinojosa calcula unas 200 mil de las que el 53% es mujer. Según el sociólogo Hinojosa, se trata de migrantes que si vuelven a Bolivia es para buscar posteriormente destinos de migración laboral en Chile o Brasil.
Descarga el libro de A. Hinojosa (2000): Idas y venidas. Campesinos tarijeños en el norte argentino
La presencia de la pandemia de la COVID19 ha desnudado, dice Hinojosa, la existencia de colectivos migrantes sin respaldos familiares y sociales que están quedando en desprotección, en situación de parias. “Parece que solo la solidaridad desde abajo va a generar lazos que soporten a los migrantes para que aguanten la situación”, dice Hinojosa, antes de recordar cómo los bolivianos asentados en Iquique llevaron alimentos a sus paisanos rechazados por Bolivia.