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Investigadores utilizan tecnología para “reconstruir” la pirámide de Akapana
Periódico Digital PIEB • 24-01-2012 Un estudio realizado a los procesos de construcción de la Pirámide de Akapana, part del Monumento Arqueológico de Tiwanaku, concluyó que la civilización Tiwanakota aplicó dos tipos de arquitectura altamente avanzados, con el propósito de preservar en el tiempo la estructura. La complejidad empleada por la cultura milenaria pudo ser reconstruida con ayuda de programas informáticos.

La investigación titula “Procesos de construcción en la Pirámide de Akapana” y fue realizada en 2009 en el marco del Proyecto Arqueológico Akapana PAAK-GMT y del Proyecto Arqueológico Putuni, a convocatoria del Gobierno Municipal de Tiwanaku. Los autores son el arquitecto Julio Intimayta y los arqueólogos Eduardo Pareja y César Callisaya. La tecnología y el conocimiento de las especialidades de kis fueron puestos a disposición de la investigación.

El equipo de investigadores implementó una base de datos alimentada por el registro numérico de las piedras encontradas de la construcción, identificado el sistema arquitectónico empleado por los tiwanakotas. La información fue llevada a los programas informáticos Autocad Tridimensional y Argkits, para hacerlo más ilustrativo.

La Pirámide de Akapana es una de las mayores construcciones erigidas por la cultura Tiwanacota, con una planta escalonada de siete niveles y muros de piedra arenisca labrada. Se estima que esta edificación tiene una extensión de 193 metros de ancho por 193 metros de largo y una altura de 18 metros, constituyéndose en la segunda pirámide más grande del mundo después de la de Keops, de Egipto.

“Una vez que determinamos cómo ubicaban sus materiales (los tiwanakotas) en cada una de las partes de la arquitectura se identificaron dos tipos de construcción”, señaló Julio Intimayta en entrevista con el Periódico Digital del PIEB.

La primera tipología de arquitectura empleada por la cultura Tiwanakota es arquitectónica, según el estudio, que se basa en parámetros numéricos, el tipo de material empleado, con una ingeniería resistente a los cambios físicos y representación conceptual y simbólica.

A diferencia de la primera, la segunda tipología arquitectónica identificada tiene que ver con las construcciones estructurales de uso cotidiano, edificadas con el material más pesado y duro. Eran altamente resistentes a los cambios climáticos.

El trabajo permite profundizar los conocimientos sobre el uso del material y técnicas en el proceso de construcción, por el cual se identifican las tipologías constructivas aplicadas. Cada característica está relacionada con la complejidad del ítem y espacio, delimitados por parámetros generales y específicos de la arquitectura e ingeniería.

La primera tipología considerada la más vistosa en su parte arquitectónica ofrece una serie de características de una construcción altamente planificada que considera parámetros numéricos de manera descendente en una fórmula de codificación de piezas que se distribuyen de acuerdo a las necesidades de la construcción. Se emplean códigos estéticos. La unión entre dos sillares (piedras) no necesariamente forma 90 grados, ya que los cortes en las piezas no son rectos pues presentan una variable de menos 9 grados en diagonal.

El estudio también pone de manifiesto que la Pirámide de Akapa fue concluida, utilizada por cientos de años e incluso refaccionada, aunque sin respetar el sistema empleado originalmente. Algunos investigadores extranjeros sostienen que la estructura no fue acabada.

“Al parecer su arquitectura presentaba las mismas complejidades de hoy en día, los mismos problemas en el proceso mecánicos y constructivos. Los muros eran construidos con un complejo sistema que consideraba la expresión conceptual en su arquitectura, la ingeniería en los muros estructurales y el relleno de plataformas compactadas en niveles no mayores a 20 cm. La plataforma es un conjunto de estrategias estructurales donde se consideran todos los componentes que podrían afectar en el tiempo a la estructura”, explicó el arquitecto. Los tiwanakotas “fueron capaces de crear una barrera porosa para aminorar la presión mecánica directa al cual son sometidos los muros”.

El estudio también pudo determinar que los parámetros de construcción empleados crearon un trabajo sistemático de corte y prefabricación de sillares que eran engranados en su integridad con otras partes de la estructura.

Restauración y Conservación
Una vez identificados y codificados los tipos de materiales, la numeración de piezas y el sistema empleado en la construcción de la Pirámide de Akapana, Julio Intimayta vació los datos en una computadora y pudo reconstruir un muro colapsado, basado en el procedimiento de análisis numérico y aplicación del CAD 3D para generar los datos, bajo los criterios de anastilósis del patrimonio. La intervención también se amplió a trabajos de conservación preventiva y mantenimiento y preservación permanente.

“Ellos (los tiwanakotas) entendieron muy bien todas las propiedades físicas de cada material y al conocerlo aprovecharon para construir los muros estructurales y arquitectónicos. Se enfatizó el uso de colores más vistosos y la densidad más alta en muros arquitectónicos. Los materiales porosos o densidades más bajas se utilizaron en áreas estructurales”, precisó.

Según el investigador, las edificaciones fueron el resultado de un cúmulo de aprendizajes y técnicas empleadas durante cientos de años. Conservar in-situ este tipo de patrimonio requiere de más recursos.

“Desde mi punto de vista, para mostrar toda la estructura constructiva en Tiwanaku sería mejor conservarlo en su lugar de origen, no en estructuras cerradas, porque eso contribuye a descontextualizar las piezas, crea otra forma de visión y le resta valor al conjunto”, observó.

Sin embargo, advirtió que si no se tiene un plan integral de conservación y una instancia encargada de la responsabilidad suprema, será difícil preservar el patrimonio a la intemperie debido a los niveles mecánicos que producen las condiciones atmosféricas.

Contacto: julioir@hotmail.com

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