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Investigador opina que hay desface entre el salario mínimo y el costo de la canasta familiar
Periódico Digital PIEB • 02-05-2012

La calidad del empleo ha desmejorado en el último decenio, según el investigador Bruno Rojas, quien advierte que el salario es un indicador de esa precariedad porque se devalúa año a año. Y una muestra de ello es que el gobierno acaba de fijar el salario mínimo nacional de Bs 1.000, aunque el costo de una canasta de bienes alimenticios estaba calculado en diciembre del año pasado en Bs 1.667.

A pesar de que el Gobierno aprobó importantes normas que remarcan los derechos de los trabajadores, el propio Estado tiene poca fuerza para hacer que se cumplan. “Siguen vigentes estas prácticas de flexibilización laboral consistentes en la generación de empleos eventuales, pago de salarios bajos, políticas de contención salarial, por ejemplo la fijación del salario mínimo nacional que no cubre ni la mitad del costo de una canasta básica”, dice Rojas, del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA).

En un decenio el salario promedio subió de Bs 1.163 a Bs 2.018 en el transcurso de 2001 a 2010. En este caso se puede ver una duplicación del salario, aunque Rojas aclara que se trata del salario nominal y no del salario real que indica cuál es la capacidad de compra de ese monto de dinero.

“En el ejercicio comparativo –sostieneRojas– vemos que el salario nominal, entre 2006 y 2010, se ha incrementado en 8,2%, eso en forma nominal. En el salario real, en el mismo periodo, se ha incrementado en 1,1%. Fácil es comparar ambos porcentajes en términos de la capacidad de compra de los salarios, (hay) un casi insignificante incremento, esto es en general”.

En el personal administrativo del sector público el salario a sufrido una disminución en la capacidad de compra, al igual que el personal de servicios como los maestros y los trabajadores en salud. En entrevista con el Periódico Digital del PIEB, Rojas afirma que la situación de los obreros es peor porque la reducción de la capacidad de compra ha caído en un 3%, mientras que en mejor situación están los profesionales y especialistas que son contratados como consultores en línea.

El investigador aclara que tal vez este panorama cambie en algo este año en el que se ha establecido un salario mínimo de Bs 2.000 para la administración pública. A esto se debe añadir que el gobierno anunció el 1 de mayo pasado el incremento del salario mínimo nacional hasta Bs 1.000.

Sin embargo, advierte que existe un desfase histórico que no puede ser reparado a pesar incluso del incremento de más del 60% al salario mínimo nacional, hecho entre 2006 y 2010 cuando subió de 415 a 815 Bolivianos.

La visión del investigador es que el salario mínimo nacional es parte de una política de contención salarial que aporta a crear mano de obra barata y asegurar al sector empresarial el logro de un mayor excedente. Para ejemplificar este último caso se sabe que, entre 2006 y 2008, la parte de la riqueza generada por los trabajadores y apropiada por los empresarios se incrementó de 48% a 55%.

“El salario mínimo nacional es bajo porque si uno compara con los de otros países, hablemos de países de la Comunidad Andina de Naciones, era tres veces inferior al que se paga en Colombia y dos veces inferior al que se paga en Perú y Ecuador”, dice Rojas.

En 2011 el salario mínimo de 815 Bolivianos se enfrentaba a los 1.470 Bolivianos del costo mínimo de los nutrientes para reponer la fuerza de trabajo del trabajador y de su familia, es decir sin contar siquiera con el gas ni otro energético para transformar esos alimentos, menos aún con una canasta básica familiar que incluye educación, salud, transporte, vivienda, recreación, servicios básicos. Según el CEDLA, esos costos subieron a 1.667 Bolivianos hasta diciembre de 2011, lo que pone en evidencia que el actual salario de 1.000 Bolivianos también tiene un desfase con las necesidades básicas de los trabajadores.

El investigador Bruno Rojas, junto a Silvia Escóbar, ha publicado recientemente el libro Más asalariados, menos salario – La realidad detrás del mito del país de independientes. Rojas puede ser contactado a través del correo brojas@cedla.org

 

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