Los archivos eclesiásticos de La Paz, sean católicos o cristianos, carecen de una administración adecuada, recursos humanos especializados y no brindan facilidades de acceso a posibles usuarios, con lo que el testimonio histórico que contienen queda limitado de ser explorado por los investigadores, estudiantes o la población en general. Una encuesta realizada por 16 estudiantes de la carrera de historia de la UMSA permitió conocer el estado general de estos archivos.
Los estudiantes de la Cátedra de Archivística de la Carrera de Historia de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) realizaron una encuesta aplicada a 11 iglesias cristianas y 13 católicas sobre la situación de los archivos eclesiásticos en la ciudad de La Paz y El Alto.
El docente de la cátedra y director de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional, Luis Oporto, explicó que se trata de un trabajo de interacción social que vincula la teoría científica a una realidad concreta, dejando de lado los antiguos ensayos de fin de curso con escaso aporte del estudiante.
El acercamiento a los centros documentales fue a partir de un instrumento normalizado que se emplea en los archivos iberoamericanos, es decir el Formulario del Censo Guía de Archivos. Una primera constatación del censo, según Oporto, es que los archivos eclesiásticos tienen un menor desarrollo organizacional, por ejemplo en la falta de apropiación de la teoría archivística.
“Esto se explica por la característica peculiar de los administradores de estos archivos que, a diferencia de otros, en su totalidad están administrados por miembros de sus propias feligresías. No hay recursos humanos formados o capacitados adecuadamente, aplican una archivística intuitiva”, dice el docente. Esta característica tiene su incidencia en los otros componentes de la archivística, como la ausencia de definición de servicios fedatarios o la falta de implementación de espacios de consulta para el público.
Otro rasgo de los archivos eclesiásticos es que si bien cerca de un 70% cuenta con espacios adecuados y páginas de Internet, este potencial disminuye debido a otras falencias organizacionales, como una correcta identificación de series, secciones o divisiones de archivo.
Los archivos eclesiásticos guardan principalmente documentos institucionales (correspondencia administrativa y contable) y documentos nominativos (sobre la celebración de sacramentos). En ese sentido los materiales dan cuenta del funcionamiento de una iglesia, al mismo tiempo que de comportamientos sociales de grupos familiares en espacios concretos.
En este último caso pueden ser “documentos con calificación de reserva desde su creación”, ése es el argumento para no poner estos archivos a disposición del público, pero Oporto considera que deben implementarse mecanismos para facilitar las consultas de secciones más antiguas que han prescrito en su referencia directa a determinadas personas.
Algunos de los archivos censados fueron los de las iglesias católicas de San Pedro, San Francisco, la Catedral Metropolitana, una administrada por Sebastian Obermaier y otra en Viacha, mientras que entre las cristianas fueron encuestadas Ekklesia, Torre Fuerte y templos de las iglesias anglicana y metodista.
Después de la encuesta, los estudiantes plantearon algunas recomendaciones que perfilan políticas archivísticas para atender a este sector ignorado por las autoridades nacionales, así como sugerencias de modificación de la infraestructura de algunos de estos archivos para mejorar el acceso de sus usuarios.
Los resultados de la encuesta se expusieron en una mesa redonda, realizada el martes 14 de agosto en la Vicepresidencia del Estado, y la directora de la Carrera de Historia de la UMSA, Ana María Suaznabar, destacó el esfuerzo realizado por los universitarios.