Periódico Digital PIEB 07-03-2012 Las organizaciones rurales indígenas del sur del país, más concretamente las vinculadas a la producción de quinua en la región intersalar, conforman “mallas de humanos y objetos vibrantes con vitalidad e intensidad social” que contienen “múltiples símbolos, discursos y prácticas” correspondientes a la presencia de conocimientos y formas heterogéneas de socializar y pensar la modernidad, según un estudio de Pablo Laguna.
“Mallas y Flujos. Acción colectiva, cambio social, quinua y desarrollo regional indígena en los Andes Bolivianos” es el título publicado por Laguna, y que corresponde a su tesis de doctorado en la que estudia la acción colectiva y el cambio social en las comunidades productoras de quinua de la zona intersalar del país. La publicación se alimenta y corona más de una década de investigaciones en la región.
La comunidad, el ayllu, la organización económica campesina (OECA) son, cada una, un entramado o malla de objetos vibrantes y de flujos de líneas de experiencia trazadas por individuos y por formas de acción colectiva que contienen procesos de cambio social, dice el autor.
En ese contexto se analizaron las prácticas y experiencias locales de desarrollo, y otras propias de distintos espacios sociales. El surgimiento y desarrollo de la Asociación Nacional de Productores de Quinua (ANAPQUI) ocupa un lugar importante en las etnografías desarrolladas en el estudio. Entre otras particularidades, el autor afirma que ANAPQUI “es un espacio de territorialización de dimensiones de identidad de clase y de raza contenidas en ideologías políticas indianistas y katarista, las que son desigualmente puestas en acción por sus asociados”.
Así destaca Laguna que ANAPQUI es el resultado del “encuentro de múltiples realidades y vidas cotidianas del Perisalar”.
El documento de Pedro Laguna es bastante amplio y contiene cinco capítulos etnográficos desarrolladas a lo largo de un extenso trabajo de campo.