DESTACAMOS >>> 
  • "Santa Cruz, 15 años de profundas transformaciones" en el número 36 de T´inkazos, de venta en librerías.
  • Investigadoras e investigadores reflexionan sobre los retos de gobernabilidad y gestión para los municipios de ciudades capitales, en el Dossier del PD-PIEB
  • "Santa Cruz, 15 años de profundas transformaciones" en el número 36 de T´inkazos, de venta en librerías.
  • Investigadoras e investigadores reflexionan sobre los retos de gobernabilidad y gestión para los municipios de ciudades capitales, en el Dossier del PD-PIEB
 
MÁS NOTICIAS
Sociedad / Salud  
Demasiada fructosa perjudica la memoria y la capacidad de aprendizaje
Periódico Digital PIEB • 27-06-2012 Tomado de: noticiasdelaciencia.com

Un consumo excesivo de fructosa, un azúcar relativamente común en refrescos, ralentiza el funcionamiento del cerebro en algunos aspectos, con el resultado de que la memoria y la capacidad de aprendizaje se debilitan.

La fructosa está presente de forma natural en la fruta (de ahí su nombre) pero en cantidades demasiado bajas para ocasionar problemas por más fruta que una persona sea capaz de comer en un día. Sin embargo, en algunos refrescos la fructosa está presente en altas concentraciones, y un consumo excesivo de tales refrescos, como el que es común en un sector de la población en países como por ejemplo Estados Unidos, sí es capaz de transferir al organismo grandes cantidades de fructosa, capaces de ejercer efectos nocivos en la salud.

Un nuevo estudio realizado con ratas por expertos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), es el primero en mostrar cómo una dieta rica en fructosa causa los efectos citados, y también cómo los ácidos grasos omega-3 pueden contrarrestar esta alteración.

"Lo descubierto muestra que lo que uno come afecta al modo en que piensa", reflexiona agudamente Fernando Gómez Pinilla, profesor de neurocirugía así como de fisiología y biología integrativa.

Aunque ya se conocía cómo la fructosa puede ejercer efectos nocivos en el cuerpo mediante el papel que la sustancia desempeña en trastornos como la diabetes, el hígado graso y la obesidad, este estudio es el primero en descubrir cómo ese edulcorante influye en el cerebro.

El equipo de la UCLA se centró en el jarabe de maíz rico en fructosa, un líquido barato que endulza seis veces más que el azúcar de caña, y que en naciones como Estados Unidos es común que sea añadido a alimentos procesados como refrescos, condimentos, e incluso comida para bebés. El estadounidense promedio consume cada año más de 18 kilogramos (40 libras) de jarabe de maíz rico en fructosa, según el Departamento de Agricultura de ese país.

Gómez Pinilla y Rahul Agrawal estudiaron dos grupos de ratas a las que se les dio a consumir una solución de fructosa a modo de agua para beber, durante seis semanas. Las ratas del segundo grupo además recibieron ácidos grasos omega-3, que protegen de daños a las sinapsis. Éstas son las conexiones químicas entre las neuronas que hacen posible la memoria y el aprendizaje.

Al principio, los animales fueron alimentados con una dieta normal y entrenados en un laberinto dos veces al día durante cinco días, antes de comenzar la dieta experimental. El equipo de la UCLA evaluó la capacidad de las ratas para atravesar el laberinto, que contenía numerosos agujeros pero sólo una salida. Los científicos colocaron puntos de referencia visuales en el laberinto para ayudar a las ratas a aprender y recordar el camino.

Seis semanas después, los investigadores evaluaron la capacidad de las ratas para recordar el camino y escapar del laberinto. Lo que vieron les sorprendió.

El segundo grupo de ratas atravesó el laberinto mucho más rápidamente que las ratas que no recibieron ácidos grasos omega-3. Los animales privados de esos ácidos grasos fueron más lentos, y sus cerebros mostraron una disminución en la actividad sináptica. Sus neuronas tuvieron problemas para comunicarse entre sí, lo cual alteró la capacidad de las ratas para pensar con claridad y recordar el camino que habían aprendido seis semanas antes.

Estas ratas privadas de ácidos grasos omega-3 también desarrollaron síntomas de resistencia a la insulina, una hormona que controla el azúcar en la sangre y regula la función sináptica en el cerebro. Un examen más detallado del tejido cerebral de las ratas sugirió que la insulina había perdido mucha de su capacidad para influir sobre las células cerebrales.

© Los artículos difundidos por el Periódico Digital PIEB
pueden ser reproducidos total o parcialmente, citando la fuente.




 
EN PORTADA
Recursos Naturales •  Cooperativas mineras operan con fuerza laboral de dependientes “voluntarios”
Seguridad alimentaria  •  Bolivia reduce la proporción de personas con hambre, según informe de la FAO
Tecnología  •  Laboratoristas del CIDTA definen fecha de vencimiento de un alimento
Antropología  •  Antropólogos, ¿kharisiris que extraen conocimiento para beneficio propio?
Antropología  •  Estudio analiza correlación de fuerzas en la nacionalización de Colquiri
Instituciones  •  El PIEB lleva 320 títulos de su línea editorial a la FIL de Santa Cruz de la Sierra
Cambio Climático •  Pocas especies de árboles amazónicos almacenan grandes cantidades de CO2
Publicaciones •  Sergio Lea Plaza presenta un libro sobre la política y filosofía en la poesía de Roberto Echazú
Salud •  El vector del Chagas es detectado en el 7% de viviendas de zona tarijeña
Género •  Mujeres dejan estudios por embarazo, pero muchas más por falta de recursos
Salud •  A pesar del cambio climático, se pueden atenuar los impactos en la salud
Publicaciones •  U-PIEB publica “Pautas metodológicas para investigar”
Sociedad •  “Bolivia es un ejemplo atípico” de apuesta por el trabajo infantil para menores de 14


 
© Periódico Digital de Investigación sobre Bolivia
Nº de Depósito Legal 4-3-75-12
ISSN 2304-5221
Av. Arce 2799, esq. Calle Cordero, Ed. Fortaleza · Piso 6 · Oficina 601. Teléfonos: 2432582 - 2431866 · Fax 2435235